En el silencio sano, crezco y florezco
En el centro de mi pecho y también en el tuyo existe un lugar mágico, un lugar de serenidad donde siempre hay café recién colado y una voz amorosa que escucha con paciencia y amor.
A través de la melodía del silencio tenemos acceso a ese sagrado hogar tanto en días armoniosos como en días disonantes. Un puerto seguro diseñado por el Creador para ser construido, protegido y habitado en quietud y confianza, aunque afuera el viento ruja sin piedad.
En el abrazo de sus murallas estoy aprendiendo a recibir lo que siempre añoré, principalmente en esos días nublados del alma: amor sin condiciones, escucha compasiva y validación de todas y cada una de mis emociones.
Me hace bien hacerle espacio en mi mesa a todos mis estados de ánimo. Estoy aprendiendo a hacer de mí misma una casa segura y amorosa donde mi alma y mi espíritu cohabiten en sintonía, donde mi voz interior sea mi apoyo incondicional, y el amor de Dios la roca firme que sustenta, abraza y acoge.
¡Bendito jardín interior donde aprendo a estar a gusto conmigo!
Amor y Gracia,
Sandy


