Me hace bien hacerle espacio en mi mesa a todas mis emociones.
Nota de bienvenida a la incomodidad que visita mi alma…
Sé que solo vienes de pasada. Me permito honrar tu existencia; prometo ser receptiva a tus regalos envueltos en ambigüedad y buena voluntad.
Te mentiría si te dijera que tu presencia es agradable; menos mal que conoces la complejidad de tu encomienda y no invalidas mi sentir. Con serenidad y firmeza plantas bandera roja en mi corazón, señalizando que la salida siempre es hacia dentro.
Desde la pausa me invitas a observar con compasión.
Desde el silencio me invitas a escuchar con comprensión.
Desde la honestidad me invitas a aceptar lo que es.
Desde la fe me invitas a entregárselo a Dios en oración.
Desde la paz me invitas a continuar mi camino, no sin antes recordarme que no estoy rota, que solo estoy en transición.
¡Bienvenida a mi mesa!
Amor y Gracia,
Sandy


