En modo té de valeriana y manzanilla: oración honesta de un corazón fragmentado

Mientras más fuerte griten mis temores, más cultivo la serenidad en los brazos de amor que me sostienen.

Querido Jesús,

Gracias por reservar para mi un lugar especial en tu mesa, en todas las estaciones emocionales de mi alma. Te complace recibirme, escucharme sin prejuicios, asegurarte de que me sienta anclada en tu amor y soberanía.

Me hace bien recordar que sabes exactamente lo que necesito antes de que lo comparta en oración. A veces, solo me siento, suspiro y lloro. No hay libreto; solo la cruda honestidad de un corazón navegando en las profundas aguas de la ambigüedad.

Me acercas a tu pecho, me acurrucas en tus brazos, me invitas a sentir todo lo que siento. Tu paz siembra bandera en mi razón, tu favor me sonríe

Secas mis lágrimas con ternura. Tus manos, tus benditas manos —las mismas que abrieron un camino seco y seguro debajo de las profundidades del Mar Rojo, las mismas que transformaron el agua en vino— hoy me sostienen con firmeza y hermosas posibilidades divinas.

Acepto que por momentos, mi mundo pareciera estar de patas arriba; sin embargo, mi interior se mantiene en modo valeriana y té de manzanilla. Gracias por resguardarme en tu presencia.

Elijo descansar en la roca inquebrantable de tus promesas. Confío en ti Jesús: en tus manos, cada pedacito del rompecabezas de mi vida tiene sentido y propósito.

¡Qué se haga tu voluntad!

¡Amén!


Amor y Gracia,

Sandy

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Sandy
Hola, soy Sandy, amante de la lectura, el café y la escritura sencilla y honesta. Convencida de que existe una complicidad especial entre el silencio y una taza de café caliente entre las manos. Es mi deseo que mis palabras te acompañen, abracen y alivien.