Me dije justo lo que necesitaba escuchar

Hoy me mire al espejo y me regalé una sonrisa. Estoy aprendiendo a estar para mí.

 

Porque yo también puedo animarme y hablarme con cariño y dignidad…

 

No es egoísta escuchar con amor el diálogo de mis emociones, validar mis sentimientos y expresar con claridad cómo me siento, no para demandar empatía en otros, sino para encontrar claridad en mi interior.

Puedo cambiar de opinión, cuestionar patrones de creencias limitantes que me han acompañado desde antaño —ocupando espacio sagrado, robándome la energía y la paz que necesito para continuar mi radiante camino de transformación.

Radiante, no porque sea de miel y terciopelo, sino porque he vivido aprendizajes que llegaron envueltos en espinas, y aprendí a hacer obras de arte con casi todas.

Puedo construir mi vida desde el amor y la abundancia en Dios, no desde el miedo y la escasez. Abrazo y crezco en la verdad de que Dios me ama, Dios me sonríe y a Dios le place ver florecer los sueños y proyectos esculpidos especialmente para mí.

Soy libre de decir “no” sin dar tantas explicaciones. No es tarea fácil; sin embargo, ese paso de valentía ahorrará muchos dolores de cabeza futuros. Ya no estoy para entretener conversaciones ni actividades que van en vía contraria a mi bienestar emocional y espiritual; no voy en esa dirección.

Es cierto que no estoy donde quisiera, pero tampoco estoy donde estuve. Cada pasito de fe ha contado a mi favor. Me doy un chapuzón de paciencia, me tomo un café con las cosas que hace sonreír a mi alma, estoy aprendiendo a estar para mí.


Amor y Gracia,

Sandy

Comparte si te ha gustado:
Sandy
Hola, soy Sandy, amante de la lectura, el café y la escritura sencilla y honesta. Convencida de que existe una complicidad especial entre el silencio y una taza de café caliente entre las manos. Es mi deseo que mis palabras te acompañen, abracen y alivien.