Exhibe tus cicatrices como evidencia de que, ahí donde dolió, ahora crecen flores.
Para mi amiga aprendiendo a celebrar sus luces y a aceptar sus sombras
Querida amiga,
Me alegra verte sonreír, escucharte hablar sobre esos pequeños hábitos que estás implementando para sentirte mejor en medio de esta transición de vida que, por momentos te abruma: disfrutar de tu café mañanero en silencio y gratitud; tus comiditas saludables; el podcast de la psicóloga chilena que tanto admiras; las caminatas al atardecer; tus plantas del balcón.
Cada día abrazas tu proceso de transformación, aunque tengas sentimientos encontrados y días en los que te cuesta un montón continuar.
Estás aprendiendo a escuchar con compasión el lamento de tus temores, sin permitir que sus palabras se conviertan en grilletes. Les hablas de la fe, de lo bueno que Dios siempre ha sido contigo, de tu deseo de rendirte a una realidad superior a la lógica y a lo visible.
Aprendiendo a conocerte vas descubriendo tu versión resiliente, amorosa y paciente.
Sé que no todo ha sido flores y mantecados, pero es precisamente en esa amalgama imperfecta donde sanamos, crecemos y renacemos. Lindo decirlo y saborear sus frutos; vivirlo, otro rollo.
Gracias por ser honesta en tu caminar, por mostrar la parte cruda oscura e incómoda.Al hacerlo, me liberas para que yo tambíen continue mi propia travesía interior.
Amor y Gracia,
Sandy


