Estoy aprendiendo a reconstruirme en silencio, desde la simpatía de una mirada llena de amor, con guantes de gracia y chal de comprensión.
En armonía conmigo
Desde que abro los ojos en la mañana, se activa una cantaleta: una voz crítica, cruel y exigente que expresa sin timidez su inconformidad. Un susurro obstinado que recuerda mis limitaciones, mis sombras, mis carencias. Se presenta con ayuda visual, pintando el peor escenario, el peor desenlace, despertando un bucle de ansiedad y desesperanza.
Sin embargo, estoy aprendiendo a no quedarme callada ni de brazos cruzados ante tal agresión. No soy víctima de todo lo que pienso , tengo poder de elección, puedo cambiar de paisaje.
Respiro profundo, sonrío, le doy gracias a Dios por el regalo de un nuevo día y anclo mi mente en las dulces posibilidades divinas que confrontan mi razón, mas abrazan con serenidad a mi espíritu.
Invitación dulce y amorosa: voz que conforta, alegra e ilumina. Abundancia, sabiduría, dirección y plenitud.
Recibo el amor incondicional de Dios.
Me hablo con respeto y cariño.
Me acompaño con paciencia y comprensión.
Perfumo mi corazoncito preocupado con gracia y misericordía.
Salgo de paseo con mis sueños y anhelos.
Descanso en la soberanía divina.
¡Me riego con compasión!
Amor y Gracia
Sandy


