Soltar, confiar, esperar, acciones con sabor agridulce que me invitan a viajar con la ilusión de que algo delicioso se cuece en el fogón divino.
Para ti querida amiga, en la intersección de la adversidad y el aprendizaje:
Me cansé de llevar sobre mi el peso del cómo y cuándo de las cosas.
Respiro profundo, exhalo suavecito.
Una lamparita consciente se enciende en mi interior.
Rindo mi necesidad absurda de control,
abrazo la libertad que mi
incapacidad provee.
Lágrimas de miel y sal riegan mis
mejillas,
una cobija de alivio me abraza.
Estoy bien, todo estará bien.
Me arriesgo a transitar por lo
desconocido.
Como niña curiosa salto a los brazos de la oportunidad y el aprendizaje.
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Amor y gracia,
Sandy